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Redacción.- Melanie Vera

El avance genera esperanza de que intervenciones similares puedan funcionar en humanos que perdieron sus extremidades.

A diferencia de las salamandras, los lagartos, las estrellas de mar o los gusanos planos, los seres humanos no son capaces de regenerar una extremidad perdida. Sin embargo, científicos de las universidades de Harvard y Tufts han dado un paso más hacia la medicina regenerativa al ser capaces de que a una rana le crezca de nuevo una pata perdida.

El logro, que explican en ‘Science Advances’, fue posible gracias a un cóctel de cinco fármacos aplicado con un biorreactor portátil de silicona que sella el elixir sobre el muñón durante solo 24 horas. Con este breve tratamiento, la pata funcional creció en 18 meses.

Los investigadores de Tufts desencadenaron el proceso regenerativo en ranas de uñas africanas al encerrar la herida en una tapa de silicona, a la que llaman BioDome, que contiene un gel de proteína de seda cargado con el cóctel de cinco fármacos.

«Es emocionante ver que los medicamentos que seleccionamos estaban ayudando a crear una extremidad casi completa», dijo en un comunicado Nirosha Murugan, la primera autora del artículo e investigadora de Tufts. «El hecho de que solo requirió una breve exposición a las drogas para poner en marcha un proceso de regeneración de meses sugiere que las ranas y quizás otros animales pueden tener capacidades regenerativas latentes que pueden activarse», señaló.

Michael Levin, coautor del nuevo estudio y biólogo de Tufts, ha pasado más de 20 años tratando de comprender cómo los lotes de células toman decisiones sobre lo que van a construir. Esta investigación es importante, ya que los conocimientos resultantes podrían conducir a tratamientos para defectos de nacimiento, cáncer, lesiones traumáticas, envejecimiento y posiblemente regeneración de tejidos y extremidades.

Las extremidades tardaron muchos meses en volver a crecer, pero los resultados fueron inexplicables. Las patas traseras regeneradas de las ranas eran casi completamente funcionales, exhibiendo una estructura ósea y tejidos internos similares en comparación con el original. Las ranas incluso regeneraron varios dedos de los pies, aunque sin huesos. De modo que, en las pruebas, las ranas nadaron a través del agua en su forma típica y también reaccionaron cuando se pincharon las patas regeneradas.

Para esto, Levin y sus colegas prepararon un elixir que contenía cinco medicamentos, que, en conjunto, impulsaron la proliferación celular, redujeron la inflamación, empujaron a las células al modo de reparación, inhibieron la producción de colágeno y facilitaron el crecimiento de fibras nerviosas, vasos sanguíneos y músculos.

Los investigadores especulan que el tratamiento activó una vía molecular asociada con el desarrollo embrionario, pero la investigación futura debería investigar esto más a fondo. También sería bueno ver a otros investigadores replicar estos resultados y profundizar en los procesos regenerativos exactos involucrados. Sin embargo, es un comienzo prometedor y una nueva dirección emocionante para futuras investigaciones.