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Redacción. – Vanesa Mera

Las monarquías del Golfo Pérsico señalaron que no ayudarán a Estados Unidos ante el aumento de los precios del petróleo.

El gobierno de Estados Unidos intentó concretar llamadas telefónicas entre Joe Biden, los líderes de facto de Arabia Saudita y EAU para obtener apoyo internacional para Ucrania tras la operación militar rusa, y contener el aumento en los precios del petróleo con la búsqueda de nuevos suministros, pero no tuvo éxito.

El jeque de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Zayed al Nahyan, y el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, rechazaron mantener llamadas telefónicas con el presidente de EE.UU. El 09 de febrero del presente año, Biden se puso en contacto con el rey Salman, padre de Mohammed para reiterar la asociación de larga data de sus países, sin embargo, no se concretó nada y la llamada se reprogramó. Un mes después, los saudíes ya no desean negociar con el presidente estadounidense, debido al deterioro de su relación desde el inicio de su mandato.

Para poder colaborar con el territorio estadounidense, los líderes de Arabia Saudita solicitan mayor apoyo para su intervención en la guerra civil de Yemen, además de que se le otorgue la inmunidad legal al príncipe Mohammed, debido a que este enfrenta múltiples demandas en EE.UU.  Una de ellas por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018.

Un funcionario estadounidense mencionó que la administración Biden está trabajando para fortalecer las defensas antimisiles saudíes y emiratíes, y que Estados Unidos hará todo lo posible para ayudar a las dos naciones del Golfo a protegerse. A la Casa Blanca le conviene reparar las relaciones con los dos países clave de Medio Oriente debido a que son los únicos productores de petróleo y estos podrían ayudar a calmar la situación actual del mercado de crudo. Cabe mencionar que el precio del petróleo supera los $130 por barril, incrementando a su vez el precio de la gasolina estadounidense.

Pese a las solicitudes, los saudíes y los emiratíes se han negado a extraer más petróleo, diciendo que se apegan a un plan de producción aprobado entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo y un grupo de otros productores liderado por Rusia.