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Redacción.- Kimberly Benítez

Un niño de 5 años intentó suicidarse por las constantes humillaciones que su profesora le manifestaba. Como resultado, la agresora fue sentenciada a 4 años de prisión.

En una institución educativa de la parroquia Sabanilla, en el cantón Celica (Loja), la profesora Carmen T. humilló a su alumno de 5 años, por su situación socioeconómica, durante el período lectivo 2018-2019. 

Las humillaciones ejercidas sobre el niño se basaron en señalar las carencias económicas de su familia, negarle el saludo, obligarlo a quedarse en el aula para hacer más tareas y en evitar que disfrute las horas de receso con sus compañeros de clase. 

Como consecuencia, el niño trató de suicidarse con una viga en la cocina de su casa, por fortuna, la abuela llegó en ese momento y evitó la posible tragedia. Este hecho lo denunció la familia del niño después de que le preguntaron cuál era el motivo para suicidarse. El niño respondió que era “porque su maestra no lo quería”.

Posteriormente a la denuncia, la Fiscalía abrió investigaciones, donde recogió evidencia de las humillaciones que ejerció la profesora. Las investigaciones también demostraron que, por causa de la maestra, el niño fue afectado psicológicamente. 

La audiencia de este caso duró 2 días y fue presidida por el juez René Muñoz, en donde la fiscal informó al Tribunal de Garantías Penales que “la procesada había ejercido actos de odio en contra de un estudiante de 5 años”. 

De acuerdo al artículo 177 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), “la persona que cometa actos de violencia física o psicológica de odio, contra una o más personas en razón de su nacionalidad, etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género u orientación sexual, identidad cultural, estado civil, idioma, religión, ideología, condición socioeconómica, condición migratoria, discapacidad, estado de salud o portar VIH, será sancionada con pena privativa de libertad de uno a tres años”. 

El juez condenó a la profesora a 4 años en prisión, una multa de diez salarios unificados del trabajador general y al pago de USD 800 de reparación integral a la víctima y su familia. En este caso la condena fue máxima, puesto que se determinaron situaciones agravantes, tal como el intento de suicidio por parte del niño.